lunes, 17 de octubre de 2011

Rafelbunyol-CIUTAT DE VALENCIA

De menos a más, a contracorriente y remando, así sacó el Ciutat de Valencia los tres puntos de un campo difícil como lo es el del Rafelbunyol.
Y bien que el partido se complicó y bastante; la primera parte fue tosca, lenta, sin precisión, con barullos, tensión y patadas, pero sin apenas tarjetas; y el partido se complicó porque rondando el minuto 20 y con apenas ocasiones para ambos equipos, el equipo local abrió el marcador tras un mano a mano que tras despeje del portero visitante, el atacante volvió a mandar el balón al área donde cabeceó a la red el delantero local consiguiendo el primer tanto. De ahí en adelante, balón para el Ciutat pero sin peligro, y sobre todo, de ahí en adelante, la tensión fue in crescendo y las patadas y las protestas fueron un constante del que ambos equipos obtuvieron sendas tarjetas amarillas,en algunos casos una sanción menor a la merecida. Con la tensión en aumento, el fútbol parecía haberse olvidado, y en un despiste de la zaga visitante, lo aprovecha la ofensiva local para otra vez tras un mano a mano detenido por el portero ciutatan, que el rechace lo engatillase un jugador del Rafelbunyol para poner el 2-0 en el marcador y el partido muy cuesta arriba para los visitantes.
En la segunda parte el Ciutat quiso dar y dio otra imagen; aunque no fue cosa de un minuto; el equipo local con la moral de los dos goles siguió poniendo el partido complicado hasta que pasados los 15 minutos de la reanudación, el colegiado señala un penalti clarísimo a Andrés, que él mismo se encarga en tirar, él mismo lo manda a las manos del portero, pero él mismo es capaz de rehacerse de su fallo cogiendo el rechace y marcando el 2-1. El CdV con esto se animó y tiró el resto por conseguir el empate, tuvo varias ocasiones de gol que acabaron por germinar el que sería el empate, jugada en la banda derecha, balón que cae para Pablo Mateo en el área, y éste no perdona esas concesiones; 2-2 y el Rafelbunyol había dejado escapar todo su trabajo.
El Rafelbunyol buscó una última intentona, que acabó en la expulsión de un jugador local por doble amarilla por una dura patada a Franqui que se tuvo que marchar lesionado dando paso a Rafa, el portero ayer suplente, ya que no quedaban más cambios, y que al final resultó ser el protagonista del partido, marcando el último gol de su equipo, el que sellaba la remontada y los tres puntos; balón impresionante de Mario a la espalda de la defensa que Rubén pelea y gana, se va del portero, la centra atrás para que nuestro protagonista llegue y con su pierna mala la cuele por toda la escuadra tras previas manos del defensa rival. Hasta el final, el Rafelbunyol lo intentó con más corazón que cabeza y calidad, menos aún de la poca que tenían, y se volvieron a encontrar con otra expulsión por otra agresión. El Ciutat controló lo que quedaba de encuentro y se llevó los tres puntos a casa.

Para concluir desde aquí decir que me gustó mi equipo, pero el de la segunda parte, ese que se deja la piel en el campo y que calla bocas jugando al fútbol, no con balones largos, protestas y tanganas innecesarias que nos hacen empeorar futbolísticamente llegando a niveles como los del Rafelbunyol, un rival que pese a no tener nada, nos puso contra las cuerdas, pero que aún así se sacó el partido y eso es lo importante, trabajar otra semana más para mejorar pero con otros tres puntos en el bolsillo.
Lo dicho, juguemos al fútbol que lo hacemos muy bien, y dejémonos de patadas, patadones, protestas y bullas, que en eso somos algo peor.

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