lunes, 30 de abril de 2012

Ascenso a Primera

Y sonó el 'A primera, a primera' en el vestuario visitante del campo de Benicalap; los jugadores del Ciutat de Valencia cantaban el alirón a falta de dos jornadas por disputarse gracias a su victoria contra el Benicalap y sobre todo por la sorprendente derrota del rival directo, el Parreta, en el campo del Nazaret.

Y yo, que he vivido estos casi 9 meses de liga turnando la portería, el banquillo pero por supuesto, compartiendo entrenamientos y vestuario, sé lo mucho que ha costado llegar hasta este punto donde los gritos de alegría son los predominantes. Nadie se habría atrevido a apostar realmente por nosotros después de las derrotas ante Parreta o  Saguntino en casa, pero así es este equipo, y así son sus jugadores, y quizás muestra de la liga sean los últimos partidos, sobre todo el último en Benicalap; que sí, que fuimos mejores casi todo el partido, que parecía que no entraba la pelotita e incluso siendo mejores, se puso el partido cuesta arriba al marcar el equipo local;pero cuando la ansiedad debería sacudir las piernas de los nuestros, se sobrepusieron a todo y se sacó la misma casta y la misma garra que se ha sacado a lo largo de la temporada para sacar los partido que otros habrían dado por perdidos; habría que recordar Albuixech, Rumbo, Rafelbunyol e incluso Gilet demostraciones de partidos que se sacaron fuera de casa cuando parecían partidos fuera de nuestro alcance; pero siempre había alguien que seguía aplaudiendo y haciendo que todo el equipo tuviera la cabeza alta y con ganas de seguir luchando por los tres puntos. Como decía, a pesar del gol en contra, el equipo siguió luchando y creyendo que podía, porque podía y porque pudo. Fuera las noticias eran alentadoras, seguía la derrota momentánea del Parreta, y dentro el equipo seguía buscando el empate que llegó de nuevo de mano del pichichi, pero con trabajo de todos. El Parreta empataba y el Ciutat seguía acechando a su rival hasta que Gabri, otra muestra de lucha y veteranía dentro del equipo, remató a la escuadra y desbordaba la alegría en el banquillo visitante. De ahí al final esperar, y con el pitido final, a esperar noticias definitivas desde Nazaret que llegaron en forma de sorpresa y victoria local, y con ello la alegría desbordada entre los jugadores del Ciutat, gritos, saltos y abrazos rebosaban a todos, jamás vi a mis entrenadores gritar con tanta emoción.

Por fin lo conseguimos, no ha sido fácil, ninguno dijo que lo fuera a ser desde el principio, lo importante en todo momento ha sido el trabajo, creer en nosotros mismos y como dijo el capitán en su día, la constancia; todo ello y la unión entre nosotros ha propiciado este triunfo que nadie nos quitará y que hace que la escuela se coloque donde se merece, en primera regional de juvenil.