No es nada nuevo oir a entrenadores quejándose de los árbitros tras un partido, incluso es parte de lo bonito del fútbol, lo que ya no es tan nuevo y traspasa lo impresentable es que tras el 3er clásico en 2 semanas sea capaz un entrenador de recriminar al árbitro la derrota de su equipo, el cual desde un principio mostró una imagen lamentable para tratarse de un equipo grande de Europa y más aún jugando en casa las semifinales de una competición tan prestigiosa como la Champions League, dictaminando que los árbitros salen expresamente a ayudar al conjunto blaugrana por motivos que no sabe pero que sospecha como la publicidad de UNICEF o la intervención de Villar en el comité europeo;intentando con sus palabras tachar todos los méritos culés logrados dentro del campo de esta Champions, y la que ganó en 2009, asegurando así que él, José Mourinho, no aceptaría ganar de ese modo la Champions. Mi pregunta es: ¿recuerda el señor Mourinho la ida de las semifinales del año pasado Inter-Barcelona? Muy dudoso el gol de Milito; y ¿la semifinal con el Oporto en 2004 contra el Deportivo? Pero no le importó ganar la Champions; pero vamos más reciente todavía, final de la Copa del Rey, una semana antes del encuentro en Europa, ¿Arbeloa no merece la expulsión tras pisar a Villa y tras la patada a Adriano a la altura de la cintura? ¿Pedro se encuentra en fuera de juego en el gol anulado al Barsa? ¿Pepe no debió ver otra targeta? y en el encuentro de Champions, ¿no es roja un plantillazo a la altura de la cadera?¿no es roja pisar a un jugador de forma intencionada estando el otro en el suelo? y así muchas jugadas, porque es futbol.
Eso sí, lo que no es futbol es esa actitud de mal perdedor, de inquisidor, negando el mérito rival, y atacando contra ellos sin mirar tus propios errores, porque sin necesidad de la expulsión, el Madrid estaba perdido en el cmapo con un 20% de posesión. Así que desde aquí mi pequeña crítica a la actitud madridista y sobre todo la de su entrenador, que pese a ser un gran entrenador le faltan actitudes de futbolista y de caballero, que con sus intervenciones en las ruedas de prensa merma el espectáculo sobre el césped y ridiculiza aún más la imagen de un deporte dañado con las máscaras de la barbarie, la intolerancia y el despilfarro del dinero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario